Analytica en la Prensa

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Fecha: 21 de Enero 2022

 

Fortalecimiento institucional y mayor control a los actores del mercado de valores de Ecuador son algunos retos que tiene el sector, que busca ser más dinámico.

El mercado de valores en Ecuador espera mantener la tendencia al alza en sus negociaciones, que se elevaron 32% entre 2020 y 2021.

Aunque para que su crecimiento sea sostenible el mercado deberá trabajar en cinco retos, según dos expertos consultados por PRIMICIAS.

Para ello son necesarias reformas, que se espera sean contempladas en el proyecto de ley de inversiones anunciado por el Gobierno el cual abordaría al mercado de valores.

 

 1. Fortalecer las instituciones

Pese a que las negociaciones en bolsa han crecido, estas podrían ser mayores, pero el mercado de valores ecuatoriano ha tenido que enfrentar dos escándalos desde 2020.

Uno de ellos ha sido protagonizado por las empresas Ecuagran y Delcorp, que registran millonarios impagos por la negociación de facturas comerciales y obligaciones corporativas.

El segundo escándalo es el desfalco al Instituto de Seguridad Social de la Policía Nacional (Isspol), por más de USD 900 millones.

En el atraco al Isspol son investigados exmiembros del Depósito Centralizado de Compensación y Liquidación de Valores (Decevale). También lo están exautoridades de la Bolsa de Valores de Guayaquil (BVG), y casas de valores.

Para el mercado bursátil, el Decevale es una institución importante, pues se encarga de realizar operaciones de compensación, liquidación y custodia de los valores negociados.

Esos escándalos han hecho que el mercado deba recuperar la confianza. Para ello, “se tiene que fortalecer la supervisión y las instituciones”, dice Fernando Simó, presidente de la Asociación de Casas de Valores (Asocaval).

Agrega que, en parte, eso se ha logrado con los cambios de administración en las bolsas de valores del país en 2020 y 2021.

2. Calificaciones de riesgo adecuadas

El fortalecimiento de las instituciones también aplica para las calificadoras de riesgo, sostiene Santiago Mosquera, decano de la Escuela de Negocios de la UDLA.

¿Por qué? Mosquera explica que eso se debe a que:

  • Hay calificadoras que no tienen una metodología fuerte para evaluar.
  • Existe conflicto de interés porque las empresas que son calificadas a su vez son quienes pagan a la calificadora de riesgo por el servicio.

Ese conflicto de interés condiciona una calificación de riesgo que permite a una empresa a salir al mercado, sostiene Mosquera.

Eso ha derivado en el predominio de calificaciones de riesgo AAA, que significan “excelente capacidad para cumplir las obligaciones de capital e intereses”, pero que, ante cualquier problema, inmediatamente pasan a “default” o no pago.

“Alguien está haciendo mal su trabajo si todas las calificaciones son AAA o AA y al poco tiempo los emisores caen en mora y desaparecen los gerentes”, dice Mosquera. Eso ocurrió con Ecuagran y Delcorp.

Mosquera sostiene que para evitar esos escenarios se necesita mayor regulación en la gestión, la metodología y la operación de las calificadoras de riesgo.

 

Según ley de Mercado de Valores, la calificación de riesgo es la “opinión que emite una calificadora de riesgo sobre la solvencia y probabilidad de pago que tiene el emisor para cumplir con los compromisos provenientes de sus valores de oferta pública”.

 

3. Más renta variable

Otro reto del mercado de valores es aumentar el volumen transado en renta variable, que es la base del crecimiento de las compañías, dice Simó.

En Ecuador los papeles de renta variable son las acciones y los certificados de aportación, que representan la participación de los socios en el capital social de las mutualistas.

La renta variable es un tipo de inversión en la que la recuperación del capital y la rentabilidad no están garantizadas, ni son previamente conocidas.

En 2021 los títulos de renta variable representaron apenas el 0,25% del total de volumen negociado en el mercado de valores ecuatoriano, que ascendió a USD 15.702 millones.

 

Negociaciones mercado de valores

En millones USD

La falta de negociaciones de renta variable se debe a que hay pocas empresas listadas en general en bolsa.

En 2021 apenas 322 firmas negociaron en bolsa, lo que es igual al 0,27% de las 119.360 empresas constituidas en el país.

La poca negociación de instrumentos de renta variable deriva en un mercado poco líquido y poco profundo.

“Se entiende por liquidez a la capacidad de vender o comprar un activo financiero a través de bolsa en condiciones similares a la última negociación. Y la profundidad se refiere a la facilidad que tiene un inversionista para comprar o vender instrumentos financieros de volúmenes considerables”, explica Mosquera.

Los dos expertos consideran que para dinamizar la negociación de papeles de renta variable se necesita un mayor número de jugadores en el mercado, para lo cual se requieren reformas que hagan atractiva la inversión en el país.

   4.  Inversionistas grandes y extranjeros

Mosquera y Simó agregan que no solo debe aumentar el número de inversionistas, sino que estos deben ser grandes, como son los fondos de pensiones públicos y privados.

Un fondo de pensiones gestiona los flujos monetarios de los planes de pensiones.

“Los fondos de pensiones, como el gestionado por el Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (Biess), son los que potencian las bolsas en el mundo”, afirma Simó. Durante el segundo semestre de 2021, el Biess fue poco activo en el mercado de valores.

“El Biess dejó de hacer transacciones en bolsa a fines de junio y recién las retomó en diciembre”, dice Simó, quien agrega que se trata de un inversionista crucial para potenciar el mercado de valores, porque tiene un portafolio de más de USD 21.000 millones.

También el mercado necesita inversionistas extranjeros, asegura Mosquera, los cuales inyectan recursos a la economía dolarizada del país.

Inversionistas extranjeros han reducido en los últimos años su participación en renta variable. Algunas razones son la inseguridad jurídica y la falta de dinamismo del mercado, que hace que las tasas de rendimiento sean más pequeñas frente a las de otros países.

Limitaciones como la falta de dominio del inglés entre los asesores locales que deberían atender la demanda de los inversionistas internacionales es otro problema.

“Los pocos inversionistas extranjeros interesados en el mercado ecuatoriano se enfrentan a un problema de oferta de servicios financieros”. Santiago Mosquera, UDLA

  5.  Integración con otros mercados

Si todos los otros retos se logran Ecuador puede aspirar a una mayor integración bursátil con el Mercado Integrado Latinoamericano (MILA), para negociar con las bolsas de los cuatro países miembros que son los mismos de la Alianza del Pacífico.

Eso teniendo en cuenta que una de las metas de Ecuador en 2022 es ser miembro pleno de la Alianza del Pacífico, bloque comercial conformado por Colombia, Chile, México y Perú.

Aunque lograr la integración bursátil de Ecuador no será fácil, teniendo en cuenta que hay normativas, como el impuesto a la salida de divisas (ISD), que hacen que el país sea poco atractivo para ser aliado en los mercados financieros internacionales.

Por eso, “se necesitan reformas que inserten al mercado de valores del país en la región. Hemos estado aislados de los mercados de valores regionales, lo que ha hecho que no crezcamos con el mismo dinamismo”, afirma Simó.

Fuente: Primicias


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Fecha: 10 de enero 2022

El Gobierno de Guillermo Lasso presupuestó colocaciones de bonos en el mercado internacional por USD 1.200 millones durante 2022. El Gobierno prevé emitir bonos en el mercado internacional para obtener financiamiento en el primer trimestre de 2022, en medio de condiciones que aún no son las mejores. Aunque el Ejecutivo no ha detallado el monto de esa emisión, el Presupuesto General del Estado prevé colocaciones por USD 1.200 millones durante 2022. Tras confirmarse la victoria de Guillermo Lasso en la segunda vuelta electoral, el riesgo país cayó de 1.169 puntos a 824 entre el 9 y 12 de abril de 2021. Ese indicador mide las probabilidades de un país en cumplir con el pago de su deuda soberana. Esa reducción de 345 puntos reflejó las expectativas del mercado internacional por un cambio de rumbo en la política económica del país. Un ejemplo de ello fue la caída de las tasas de rentabilidad de los bonos 2040, de 13,6% a 10,1%. Es decir, se abarató el costo de financiamiento para Ecuador. Pero desde entonces el riesgo país se ha estancado en alrededor de 800 puntos.

Evolución del riesgo país de Ecuador

El 7 de enero de 2022 el riesgo país se ubicó en 794 puntos. Por ello, si Ecuador emitiera bonos tendría que pagar una tasa de rentabilidad a los inversionistas por arriba del 10%, valor con el que actualmente se siguen negociando los papeles que vencen en 2040. Cualquier puntaje por encima de 400 puntos significa que un país tendrá acceso a crédito internacional, pero a tasas de interés altas y con plazos de pago más cortos. Además, Ecuador sigue siendo uno de los países con el riesgo país más alto de la región, luego de Venezuela y Argentina.

Riesgo país en la región

Corte al 7 de enero de 2021

Una mala calificación

La tasa de rentabilidad de Ecuador, en promedio, es alta también porque la deuda tiene una calificación de riesgo de B-, según la agencia internacional de calificación crediticia Fitch Ratings. Una calificación de B- indica un riesgo de incumplimiento elevado, pues aunque los compromisos financieros se cumplen, la capacidad de pago depende de un entorno económico estable, dice Fitch Ratings. Y no solo eso, sino que las tasas de rentabilidad que paga Ecuador a los tenedores de los papeles son más altas que otros países con calificación B-; entre ellos Cabo Verde, Gabón, Irak, Moldavia, Malí, Las Islas Maldivas o Nicaragua. Los bonos de esos países tienen una rentabilidad promedio del 8%, un 2% menos que Ecuador. Según Santiago Mosquera, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad de las Américas (UDLA), esa situación se debe a que Ecuador tiene un historial de pagos deficiente.

Colombia y México, mejor posicionados.

En el caso de países de la región, como Colombia y México, la tasa de rentabilidad de sus bonos es más baja porque tienen una mejor calificación de riesgo, de BB+ y BBB, respectivamente:

  • Colombia: Los bonos con vencimiento en 2037 tienen una tasa de rentabilidad para los inversionistas de 5,9%.
  • México: Los papeles que vencen en 2044 tienen una tasa de rentabilidad de 4,4%.

«Esto significa que Ecuador debe pagar más por intereses de sus bonos porque su calidad crediticia es más baja que otros países», explica Mosquera.

Las opciones de Ecuador

El exministro de Finanzas, Fidel Jaramillo, dice que para bajar el costo de financiamiento externo mediante bonos, el país debe buscar mecanismos para mejorar la calificación de riesgo. Para ello se deben realizar las siguientes acciones:

  • Garantías parciales de los organismos multilaterales para los bonos, con lo que se abarataría la rentabilidad de los papeles.
  • Análisis de la volatilidad de los mercados financieros para que la tasa de rentabilidad sea razonable.
  • Emisiones de bonos, pero con vencimientos a largo plazo, lo que ayudaría a estar cubiertos financieramente ante posibles aumentos en la tasa de rentabilidad.

Fuente: Primicias

 


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Fecha: 6 de enero 2022

En 2021 se gastó $ 500 millones más que en 2020; aunque la ejecución fue menor a lo programado por el propio Gobierno.

En el 2021, el Gobierno ha hecho esfuerzos para bajar su nivel de gasto, aunque la rígida estructura estatal no le ha facilitado la tarea.

De acuerdo con las cifras de la Ejecución presupuestaria, en 2020 el Gobierno tuvo gastos por $ 21.901 millones; mientras que en 2021 fue de $ 22.436 millones, es decir, $ 535 millones más que el año previo. Sin embargo, también hay otro grupo de cifras que analizar y es cuánto del presupuesto del 2021 se logró ejecutar. Al ver este tema se observa que el gobierno de Guillermo Lasso en 2021 había calculado tener gastos por $ 27.855 millones, pero al final solo ejecutó $ 26.787 millones, es decir, hubo un ajuste de al menos $ 1.000 millones de lo que el propio Gobierno había previsto.

De acuerdo con Jaime Carrera, secretario ejecutivo del Observatorio de la Política Fiscal, las cifras revelan que el Gobierno tiene un problema de gasto corriente estructural, el cual difícilmente puede combatir. Por ejemplo, al comparar la ejecución presupuestaria del 2020 con la del 2021, los salarios continuaron al alza al pasar de $ 8.940 millones a $ 9.219 millones.

También se observa cómo en el tema de seguridad social (IESS; Issfa e Isspol) los montos asignados siguen siendo altos (y a pesar de ello insuficientes, según el IESS). La cifra asignada en 2020 para las tres entidades fue de $ 2.337 millones y en 2021 fue de $ 2.589 millones. Parte de estos rubros que se aumentaron, dice Carrera, fue destinada al Instituto de Seguridad Social de la Policía (Isspol). Para el experto, este incremento de presupuesto significa que temas de corrupción que han sucedido con el caso Chérrez han empezado a pasar factura a toda la ciudadanía.

En un tema en el que se ve baja con respecto al 2020 es en el pago de intereses, pero esto no se debe necesariamente a un esfuerzo gubernamental, sino que es el resultado de la renegociación de la deuda de bonos que permitió que hubiera una baja de intereses por $ 1.054 millones. También se observa un incremento de recursos dirigidos a los gobiernos autónomos descentralizados (GAD), debido a una mejor recaudación tributaria y mejores ingresos petroleros, de acuerdo con la Ley. En cuanto a bienes y servicios se ve una baja, pues este rubro pasa de $ 1.688 millones en 2020 a $ 1.665 millones en 2021: una reducción de $ 23 millones. Así, Carrera sostiene que en esa ejecución presupuestaria se nota un juego de incrementos por un lado y reducciones por otro, que al final termina en un incremento del gasto. Admite que era muy difícil que el Gobierno bajara dicho gasto, ya que el 2020 fue un año de una contracción económica muy importante.

Por otro lado, Carrera comenta que la estructura actual de gasto no deja mucho espacio a la inversión.

En todo caso, agrega, el gasto en salud se ha incrementado por la compra de medicinas. También explica que el mayor gasto en bienes y servicios está en educación, salud, Policía, Fuerzas Armadas y en universidades. A esto se dedica el 70 % en bienes y servicios, dice.

El gasto es casi el mismo del 2020, pero el del 2020 fue bajo por efecto de la pandemia, la economía estaba paralizada, el sector público estaba paralizado, se gastó menos por las medidas de medio tiempo, y ese gasto comparado con el 2020 lo que representa en el futuro es que la referencia va a ser el 2021 y si en el 2022 ya se normaliza va a haber más demandas.

El problema del Gobierno es enfrentar cómo rebajar la masa salarial pública y cómo enfrentar dentro de esa estructura de gastos, que es limitada e inflexible, las demandas que van a existir, si se normaliza la educación.

Entre tanto, Santiago Mosquera, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad de las Américas, considera que si se compara con el 2020, efectivamente no ha habido una reducción del gasto, sino un incremento. Sin embargo, estima que el Gobierno debió funcionar por algunos meses con la proforma 2020 prorrogada, para que luego finalmente hacia los últimos meses del año la Asamblea aprobara la del 2021. En todo caso, hace hincapié en que hubo una reducción del gasto en la ejecución al comparar lo que había presupuestado gastar y lo que realmente gastó ($ 27.855 millones presupuestados y $ 26.787 millones ejecutados).

Explica además que en 2020 el nivel de gasto fue demasiado bajo debido a la pandemia, por lo que era ilógico pensar que se hubiera podido reducir el gasto con respecto a ese referente.

Tanto Carrera como Mosquera consideran que es importante lo que pasará de ahora en adelante. Por un lado, para Carrera, la demanda estatal que va a ir recuperándose por efecto de la normalización o de la reactivación económica podría requerir de más recursos, y será entonces cuando el Gobierno deba buscar controlar que este gasto no se le vaya de las manos.

A Mosquera, en cambio, le preocupa en los últimos datos de las cuentas nacionales la tasa de crecimiento de importaciones, que ha sido mayor al 20 %, cuando las exportaciones no crecieron. Esto generaría un problema en el equilibrio de la balanza de pagos, sostiene. (I)

Fuente: El Universo


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Fecha: 5 Enero 2022

La tasa de crecimiento del país fue superior a la esperada. Conozca por qué sucedió esto.

El Banco Central reveló cifras del Producto Interno Bruto (PIB) para el tercer trimestre del año 2021 que muestran una tasa de crecimiento superior a la esperada inicialmente por analistas locales.

El crecimiento observado en el gasto de los hogares, el gasto del gobierno y la inversión fueron parcialmente compensados por una contribución negativa de las exportaciones netas, con las importaciones creciendo a una tasa muy superior a las exportaciones. Si bien todo esto puede apuntar a mayores tasas de crecimiento en el 2021, las perspectivas de crecimiento para el año 2022 son ahora menores a causa de un sector externo mucho más débil.

El reporte de cuentas nacionales emitido por el BCE muestra que la economía ecuatoriana creció 5,6% en el tercer trimestre del año 2021 medido en términos anuales, con una expansión anual acumulada del 4,4% durante los primeros nueve meses del año anterior. Cifras mensuales para el cuarto trimestre, incluyendo la recaudación tributaria, que sugieren que la economía efectivamente tuvo una recuperación más rápida de la esperada inicialmente, y que seguramente pudo ser mayor si no hubiesen ocurrido los problemas en el sector petrolero el pasado diciembre.

Desde el lado de la demanda, llama la atención el crecimiento del 11% anual observado en el gasto de los hogares durante el tercer trimestre, lo que sumado a un crecimiento anual del 14,8% en el trimestre precedente auguran una expansión cercana a dos dígitos para el 2021, un año con una tímida mejora en el mercado laboral, pero con sólida recuperación de la confianza de los consumidores.

La inversión también tuvo un mejor desempeño, con tasa de crecimiento anual cercana al 8% por segundo trimestre consecutivo luego de 10 trimestres previos con contracciones anuales. El gasto del gobierno creció 3,3% anual, lo que muestra cierto espacio adicional obtenido por el gobierno luego de la renegociación del Programa de Facilidad Extendida con el Fondo Monetario Internacional en septiembre 2021.

El sector externo muestra nuevamente cierta fragilidad, causado por una ligera contracción anual en las exportaciones en el tercer trimestre del 2021 y una tasa de crecimiento de las importaciones que superó el 22% en términos anuales. De hecho, el mal desempeño del sector externo impidió al país que alcance tasas de crecimiento del PIB mucho mayores.

Una situación similar se espera para el cuarto trimestre del 2021 por la reducción de las exportaciones petroleras y un aumento de las importaciones de derivados de petróleo. Más pronto que tarde veremos que los superávits de cuenta corriente observados desde 2019 se transforman en déficits crecientes que se deberán financiar.

  • El autor es Decano de la Escuela de Negocios de la UDLA.

Fuente: Criterios Digital


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Fecha: 3 enero 2022

A pesar de la grave contracción que sufrió el Ecuador en el año 2020 a causa de la pandemia, con una caída del 7.8% del PIB, el año 2021 cerró con una tasa de recuperación cercana al 3%. Frente a otras economías es una recuperación tímida. Sin embargo, es bastante buena considerando las limitaciones que enfrenta el Ecuador.

Cuando un país sufre un shock externo las autoridades suelen permitir que la depreciación de la moneda sea el primer amortiguador de la economía, y en simultáneo se implementan medidas monetarias y fiscales contracíclicas. El Ecuador carece de esas herramientas por el esquema de dolarización y por el limitado espacio fiscal disponible. En ausencia de flexibilidad salarial, la variable de ajustes fue el nivel de empleo, con el resultante aumento del desempleo y subempleo.

Gracias al exitoso programa de vacunación la economía del Ecuador inició su recuperación en 2021 apuntalado por el gasto de los hogares. Sin embargo, de cara al futuro será muy difícil generar tasas de crecimiento más altas en base al gasto privado pues la generación de empleo sigue muy limitada, los salarios continúan a la baja y por si fuera poco, la renta disponible de los trabajadores formales caerá por un mayor impuesto a la renta.

El gobierno del presidente Guillermo Lasso está consciente del desafío que enfrenta para mejorar las condiciones de vida de los ecuatorianos, y sabe que ello depende de la inversión privada.

Bajo el eslogan “más Ecuador en el mundo y más mundo en el Ecuador” se han hecho esfuerzos para persuadir a inversionistas locales y extranjeros que el país en un lugar atractivo para hacer negocios. La mejor evidencia vino con el evento “Ecuador Open for Business”, el más grande en la historia, que atrajo a centenas de inversionistas a escuchar de primera mano sus bondades.

La coyuntura internacional es favorable al país. Es uno de los pocos en la región donde hay una administración con una agenda proempresa y con un período presidencial que apenas empieza. En Perú el ambiente de negocios se enrareció en 2021, y la incertidumbre electoral en Colombia y en Chile ha llevado a inversionistas extranjeros a pensar nuevamente en Ecuador, atraídos por el tipo de cambio fijo, estabilidad económica, potencial de diversificación de riesgo y precios de activos relativamente bajos.

El año 2022 es fundamental, no solo para Guillermo Lasso sino para el futuro del país. Si en el año que empieza se materializan iniciativas de inversión puede comenzar el circulo virtuoso que incluso permitiría que un nuevo gobierno proempresa sea elegido en 2025, consolidando los logros alcanzados hasta ese momento.

Sin embargo, un año 2022 sin un aumento importante de inversión complicaría la segunda mitad del mandato actual, y puede terminar en un giro a la izquierda en las próximas elecciones. Vale la pena recordar a los empresarios que varios tenían ya sus maletas empacadas en marzo de 2021, listos para emigrar en busca de prados más verdes, antes de desempacarlas al ver con alegría los resultados electorales. Si no quieren empacar nuevamente en 2025, más vale arrimar el hombro y hacer país.

SANTIAGO MOSQUERA es decano de la escuela de Negocios de la UDLA desde agosto de 2021. Entre 2014 y 2021 fue profesor y director del USFQ Business School. Entre 2011 y 2014 se desempeñó como director de Riesgo Soberano para América Latina en Fitch  Ratings, basado en Nueva York. Previo a Fitch, Santiago fue economista sénior para Latam en IHS Global Insight.

Fuente: América Economía – Opinión


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Fecha: 26 de Noviembre de 2021

Ecuador will produce more than 580,000 barrels per day (bpd) of oil next year, Energy Minister Juan Carlos Bermeo said in an interview with Argus Media in November. He added that the government of President Guillermo Lasso has set a goal of doubling oil output to one million bpd by the end of his four-year term in 2025. Meanwhile, state oil company Petroecuador last month modified the terms and conditions of oil transactions in a bid to offset increasing difficulty for buyers to obtain credit from banks and insurers that are prioritizing  ESG and climate concerns. What is driving Ecuador’s outlook for the oil sector in the year ahead?  What policy changes is the Lasso administration undertaking in its bid to boost oil production, and what are the most important challenges it faces? How is the rising significance of ESG investing  principles thwarting Ecuador’s oil output goals, and what should the government do to address the trend for better  ESG standards?

 

Jorge León, member of the Energy Advisor board and energy economist at BP: “As the energy transition accelerates and the shift away from fossil fuels gathers pace, the competition between oil producers to monetize their resources will likely increase. That means that for small producing countries in the next decades it will be increasingly more complicated to attract investment to develop domestic oil production. For that reason, the Ecuadorean government has a good window of opportunity in the next few years to move forward with plans to boost production. In that sense, it is most likely now or never. That is why the move from Petroecuador to modify the terms and conditions to facilitate upstream investment is a welcome initiative and should make a difference. There are, however, other aspects that are needed to further incentivize the participation of investors under the ESG scrutiny. In particular, focusing on decarbonizing the extraction process and ensuring that environmental considerations are respected is key. In any case, the government target of doubling oil production in less than four years might prove to be too optimistic. High rates of decline and years of underinvestment have had an impact on the Ecuadorean outlook. If the target is met, it would definitely boost the Ecuadorean economy, and it would put Ecuador back on the list of big oil producers.”

 

Kevin Koenig, climate and energy director at Amazon Watch: “During COP26, Ecuadorean President Guillermo Lasso failed to mention his plan to double oil extraction. A move incompatible with the International Energy Agency (IEA) is calling for an end to development of new reserves and the Paris Agreement. Ecuador’s expansion plans mean drilling in places such as the Yasuní National Park—rich in biodiversity and home to the Tagaeri and Taromenane peoples living in isolation, for whom drilling is an existential threat. Lasso’s plan is also contingent on opening up almost 2.8 million hectares of Indigenous territories, whose people are adamantly opposed to extraction. Indigenous communities recently filed suit against Decree 95, which establishes reforms to the hydrocarbons sector aimed at courting new investment. All of these issues, together with frequent spills and corruption scandals, weighed heavily on financial backers responsible for the trading of Amazon crude from Ecuador. Since January, European banks— such as BNP Paribas Group, Credit Suisse, ING and UBS—have committed (in various forms) to excluding Ecuadorean Amazon oil from their trading activities. The financial industry is coming to grips with its complicity to the threats and risks of Amazon oil. The campaign for banks to Exit Amazon Oil & Gas is gaining momentum. The country would be wise to join the Beyond Oil and Gas Alliance (BOGA) and commit to a phaseout plan of production and no new expansion, and actively lobby for debt justice and support from Annex 1 countries for a just transition to a post-petroleum economy.”

 

Santiago Mosquera, dean of the UDLA Business School and head of research at Analytica Investments: “President Guillermo Lasso has been promoting concessions in an attempt to court private investors. In strategic sectors, the government wants the private sector to run the three existing refineries: Esmeraldas, La Libertad and Sushufindi, which in 2020 handled 71,800, 28,500 and 16,400 barrels per day (bpd), respectively, together down 18 percent as compared to 2019 figures. The government also wants to move to the private sector the construction and operation of a logistic harbor in Santa Elena province, near the most western point in the country, which could provide oil-related services not only to Ecuador but also to Colombia, Peru and Chile. In the oil sector, the government faces a major challenge. President Lasso wants to increase production to more than 580,000 bpd in 2022 and to reach one million bpd by the end of his term in 2025. Current production stands at approximately 485,000 bpd and is down 5 percent year-on-year. This jump in crude production could only be possible if major international oil players from both sides of the Atlantic decide to invest heavily. However, big oil companies are staking big bets on a pivot from oil to renewable power, and in general are on their way to implement ESG policies and programs to reduce their impact on the environment. Drilling in protected areas in the Ecuadorean rain forest where oil reserves are located poses a high reputa- tional risk for such companies in their quest for energy transition, net-zero economy goals and their need to attract ESG money”

«This jump in crude production could only be possible if major international oil players….decide to invest heavily.»

–Santiago Mosquera–

Fuente: Energy Advisor – A Weekly Publication of The Dialogue


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Fecha: 3 de Octubre del 2021

Desde el 2019 se han firmado dos Acuerdos. El segundo ya fue revisado y aprobado por el Directorio. Esta semana se conocerá la Carta de Intención.

Ecuador ha recibido por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) desembolsos que ascienden a unos $ 6.994 millones, entre 2019 y 2021. Adicionalmente, en las próximas horas llegará un nuevo desembolso por $ 800 millones, luego de que la semana pasada se aprobará una revisión del acuerdo existente desde 2020. Con el anunciado desembolso se completaría un total de $ 7.794 millones en tres años. Los recursos han apoyado las arcas fiscales producto de dos acuerdos financieros y de ayudas que ha brindado el multilateral por la pandemia del COVID-19.

El país retomó la relación con el FMI desde el cambio de timón que se dio en el gobierno de Lenin Moreno cuando hubo relevo de autoridades económicas y la cartera pasó a ser liderada por Richard Martínez en mayo del 2018. En marzo de 2019 se llegó a un primer Acuerdo por $ 4.200 millones, que traían atados unos $ 6.000 millones más en recursos del BID, Banco Mundial, CAF, Banco Europeo de Inversiones y la Agencia Francesa para el Desarrollo. En ese primer año, el Ecuador cumplió sus compromisos tanto cuantitativos como cualitativos y llegó a recibir $ 1.401 millones, solo del FMI; pero el proceso se interrumpió.

Luego en agosto del 2020 se llegó al segundo Acuerdo por $ 6.500 millones, de los cuales el anterior gobierno ya recibió $ 4.000 millones. Paralelamente a los acuerdos, el FMI ha entregado ayudas por la pandemia ($ 653 millones de un crédito ágil y $ 950 millones en DEG como parte de un plan general con todos los socios para reactivar la economía).

Ahora, el Ecuador podrá continuar recibiendo recursos: unos $ 700 millones a diciembre del 2021 y $ 1.000 millones cada cuatrimestre de 2022 ($ 300 millones, $ 300 millones y $ 400 millones).

Sin embargo, esto dependerá una vez más del cumplimiento de metas. De acuerdo con la declaración oficial del FMI, el multilateral ha apoyado una consolidación fiscal más gradual a fin de atender las necesidades urgentes de gasto relacionado con la pandemia este año, ampliar los programas de asistencia social y apoyar la recuperación económica. Además, ven con satisfacción el compromiso de las autoridades con la consolidación fiscal a mediano plazo, y destacaron “la necesidad de realizar esfuerzos firmes en materia de ingresos, incluida una reforma tributaria progresiva, para complementar la estrategia de consolidación basada en el gasto”.

Al ser consultado el ministro de Economía y Finanzas, Simón Cueva, sobre si el tema de la ley que acaba de ser negada por el CAL pesará a la hora de continuar con el acuerdo, el funcionario explicó que el FMI revisará en noviembre y diciembre, como es normal en los procesos con este multilateral, el contexto macroeconómico y cómo ha evolucionado frente a un cambio normativo. El ministro ha dicho que esta semana se conocerá la carta de intención con el FMI y las metas económicas, aunque ha adelantado que se cerrará un déficit de $ 4.500 millones, al 2025. Y que esto se logrará con una baja del gasto de $ 3.500 millones y un aumento en el ingreso de $ 1.000 millones por esfuerzo tributario.

Para Santiago Mosquera, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad de las Américas (UDLA), hay que leer con mucho cuidado los acuerdos pactados, pues en términos prácticos se lo firma con el Ejecutivo y no con la Asamblea. Entonces, parte de los compromisos, por ejemplo, puede ser que el Gobierno envíe una ley, pero cabe la posibilidad de que no sea aprobada, pues eso sale de sus manos. En todo caso, si no se logra la ley, en diciembre se deberían revisar las vías para llegar a las metas establecidas.

Entre tanto, el ex ministro de Economía y Finanzas Mauricio Pozo consideró que la ley enviada va en la dirección correcta, pero es perfectible. En este sentido, dijo, el Gobierno debe agotar todos los esfuerzos para que la ley sea

aprobada. Recordó que el gobierno de Moreno, con bajísima aceptación popular y sin capital político logró que se aprobaran leyes como la anticorrupción y la Ley de Dolarización, que la devolvieron dos veces. Para Pozo el tema es poder conversar y sociabilizar la ley entre los asambleístas. Considera que el actual Gobierno que tiene altos niveles de aceptación sí tiene capacidad para lograr dicha aprobación. Asegura que el Gobierno debería caminar por varias vías: la Asamblea es una de ellas, mientras la consulta popular es otra. Se debe conversar con todos en el Legislativo y también con la ciudadanía.

Pozo dijo que las condiciones del actual Gobierno son mejores que las del anterior, por ejemplo, en cuanto al precio del crudo y la ayuda entregada por el FMI con los DEG: en este sentido, dijo alegrarse de que hayan podido flexibilizar las metas. Comentó que de lo que se sabe, las decisiones tributarias que se han planteado generarían unos $ 900 millones, mientras que en el acuerdo de Moreno con el FMI se había planteado una reforma de unos $ 1.800 millones, en la cual se estimaba subir 3 puntos del IVA que generarían unos $ 1.500 millones. Esto ya no consta en el acuerdo actual.

Incumplimientos y demoras se han registrado en tres años

La relación con el FMI no ha estado exenta de tropiezos, pues se dieron algunos incumplimientos que debieron ser subsanados y que causaron demoras en los desembolsos. Uno de los incumplimientos más importantes, considerado de buena fe, fue cuando se dieron ciertos desajustes en las cifras del Sector Público no Financiero. Este, sumado a los problemas de la pandemia hicieron replantear el acuerdo, que quedó en pausa por varios meses.

Santiago Mosquera recuerda que en los primeros meses de 2020 el Ecuador anunció que dejaría de pagar los intereses de los bonos (moratoria técnica) para ir a un proceso de canje de bonos en agosto. Se logró con éxito la renegociación, que recibió el apoyo del FMI. Así, a día seguido se pudo anunciar la aceptación efectiva de los tenedores y luego el acuerdo con el FMI $ 6.500 millones en 27 meses.

En 2021, Ecuador no recibió ninguno de los desembolsos previstos para abril ni agosto, por la transición del gobierno, que decidió replantear metas. Mosquera dice que fue una demora natural, considerando que había la transición.

Para Mosquera tener un acuerdo con el FMI a más de un financiamiento con condiciones favorables (bajas tasas y largos plazos) permite un mayor acceso a financiamiento por parte de otros multilaterales. “El FMI tiene un efecto catalizador”: da confianza a los inversionistas, ayuda a bajar el riesgo país, tiene mejores condiciones que los mercados e incluyen años de gracia.

Detalles

· El Riesgo País se ubicó el 1 de octubre en 859 puntos. Esto es 98 puntos por encima del Riesgo que se registraba hace un mes (761 puntos al 2 de septiembre).

· El Riesgo País del Ecuador que ha estado en un ascenso sostenido bajó levemente el 29 de septiembre cuando se alcanzó la aprobación del acuerdo a 823 puntos.

· Antes de la victoria de Guillermo Lasso, el Riesgo se encontraba en niveles de 1635 puntos.

Fuente: El Universo


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Fecha: 3 de Octubre del 2021

En el segundo trimestre de 2021 el Producto Interno Bruto (PIB) del país creció 8,4% en comparación con el mismo período de 2020.

La mayor parte de las actividades económicas se ha recuperado en términos interanuales entre el segundo trimestre de 2020 y el mismo periodo de 2021, según el Banco Central, aunque hay sectores que no superan el golpe de la pandemia de Covid-19.

Construcción, servicio doméstico, administración pública y defensa, y otros servicios, son los cuatro sectores que en el segundo trimestre de 2021 experimentaron un desempeño negativo frente al mismo período de 2020.

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Se entiende como otros servicios a las actividades inmobiliarias, de entretenimiento y recreación.

En términos trimestrales, los sectores que se han contraído entre el primer y segundo trimestres de 2021 son construcción, petróleo y minas, servicio doméstico y agricultura.

Mientras que los dos sectores que acumulan tanto una caída trimestral y como una anual son el servicio doméstico y la construcción. Inversión y clase media En el caso de la construcción.

 

Inversión y clase media

En el caso de la construcción, la caída interanual fue de 0,5%, mientras que la trimestral fue de 0,3%

El Banco Central ha previsto que el desempeño de la construcción en 2021 será negativo, cayendo 1,4% frente a 2020.

La baja en la construcción, según el Banco Central, responde a una menor inversión, lo que se evidencia en la disminución de la importación de materiales.

«La recuperación de la construcción en el tercer y cuarto trimestres de 2021 dependerá de la llegada de inversión privada local e internacional», sostiene Guillermo Avellán, gerente del Banco Central.

La construcción representa el 60% de la inversión total del país. Por su parte, el servicio doméstico experimentó una baja interanual de 10,1% entre el segundo trimestre de 2020 y el período abril-junio de 2021. Y en términos trimestrales la contracción fue de 0,5%.

Eso se debe, en parte, al deterioro del mercado laboral y, por lo tanto, de la clase media, lo que se evidencia en el hecho de que los hogares están optando por no contratar asistentes.

«El desempeño de la inversión es fundamental para registrar una recuperación vigorosa pospandemia».

Guillermo Avellán, Banco Central

Los que se recuperan

Que 13 de las 18 actividades que analiza el Banco Central, entre ellas petróleo, transporte y pesca, hayan crecido entre el segundo trimestre de 2020 y el mismo período de 2021 se traduce en un mejor desempeño del Producto Interno Bruto (PIB).

En el segundo trimestre de 2021 la economía ecuatoriana creció 8,4% en términos interanuales, según el Banco Central.

  1. Este crecimiento responde a una mejoría en tres indicadores: Exportaciones, con un crecimiento de 16%, debido al mejor desempeño del petróleo, el camarón y las flores.
  2. Consumo de los hogares, que se incrementó 10,5%, impulsado por un alza de los salarios y por el aumento de las remesas.
  3. Inversión, conocida como formación bruta de capital fijo (FBKF), que creció 9,8%.

El repunte del petróleo en el segundo trimestre de 2021 se debe a un efecto de rebote tras un fuerte bache en 2020.

La razón es que en el segundo trimestre de 2020 los precios internacionales del crudo cayeron a niveles históricos, por el desplome de la demanda. A esto se suma la rotura de los dos oleoductos de Ecuador por la erosión regresiva del río Coca, explica la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes).

El gasto del Gobierno también experimentó un alza, aunque menor: 3,3%, lo que se explica por el aumento de los servicios de salud derivado del proceso de vacunación contra Covid-19.

Más del 56% de la población ecuatoriana había sido vacunada hasta el 27 de septiembre, según el Ministerio de Salud.

“El crecimiento interanual de 8,4% está alineado y es consistente con la proyección anual de la economía de crecer 3% en 2021“, dijo Avellán. En el primer y el segundo trimestre de 2021 el PIB creció 2,1%, lo que, según Avellán, «confirma la reactivación económica del país».

Pero no es hora de cantar victoria aún.

«Frente a la magnitud de la contracción observada en el segundo trimestre de 2020, cuando la economía cayó 12,8% en términos anuales, la recuperación durante el segundo trimestre de este año es importante aunque no debe sobredimensionada», advierte Santiago Mosquera, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad de las Américas (UDLA).

Mosquera destaca que «medido en términos reales, el PIB del segundo trimestre de 2021 aún es menor en 5,4% que el del segundo trimestre de 2019, es decir, antes de la pandemia».

Fuente: Primicias