Ramiro Crespo: “La labor del ministro Martínez es la de un médico intensivista”

  • 15 July 2018

Es un momento de optimismo, aunque las preocupaciones no desaparecen. El veedor del examen de la Contraloría General al endeudamiento del gobierno de Rafael Correa, Ramiro Crespo, contempla que cada día se cumplen las advertencias que hizo en la década pasada. El manejo poco tinoso de las finanzas públicas ahora pasan factura y ponen en jaque al gobierno del presidente Lenín Moreno.

 ¿Cómo empezó la debacle de la deuda pública y en qué punto podía corregirse? -

Rafael Correa empezó con ideas que cuestionaban la deuda porque, según dijo, era abusiva y atentaba a la soberanía. Así se llegó a la barbaridad de 2008 de declarar un default de no pago teniendo dinero. Eran ganas de no pagar y eso, en el sistema de mercado, no es aceptable. Se acepta cuando no hay dinero para pagar, pero sino se quiere pagar la deuda pese a tener recursos no se tolera. Crédito viene de la misma raíz griega de creer. Declarar la deuda ecuatoriana como ilegítima fue una falta de integridad. 

¿La pérdida de confianza de los mercados nos empujaron a préstamos inconvenientes?

Por eso tuvimos que recurrir, por ejemplo, a las preventas de crudo. Esas transacciones eran endeudamiento disfrazado de operaciones comerciales. Además, tenían garantía de crudo y un interés superior al 7 %. Es decir, una deuda carísima. Pero de a poco, el Gobierno anterior pudo regresar a los mercados. Eso fue interesante, pero se tuvieron que pagar los costos de las decisiones de 2008. Países con calificaciones similares a las de Ecuador, como Líbano, colocaban bonos con tasas del 6 % pese a estar cerca de una zona conflictiva. Ecuador, en cambio, tuvo tasas del 10 %. El país tuvo que pagar de más porque se perdió la credibilidad.

¿Era necesario endeudarse con esas condiciones? 

El país comenzó a recaudar más por tributos. Además, la gran expansión de China provocó que los precios del petróleo se eleven y las materias primas se vendan más caros. Ecuador, pese a ese escenario, cometió el error de retirar los fondos de ahorro y gastó todo. Destruyó los graneros durante la era de vacas gordas y cuando la situación cayó no tuvimos trigo para alimentar a las vacas flacas. Recurrimos al endeudamiento externo porque no se frenó el gasto público. El endeudamiento ya no era ilegítimo. ¿Cuál era la diferencia? No había diferencia.

¿El objetivo era mantenerse en el poder? 

Con el afán de demostrar eficiencia había que mantener el modelo. “Somos revolucionarios y sabemos cómo hacerlo”, decían. Cuando se desgasta el Gobierno, con la caída del precio del petróleo y por los constantes abusos con ciertos grupos y la sociedad civil, había que mostrar un modelo de eficiencia a como dé lugar y ahí hicieron de las suyas. La mejor manera de robar es haciendo obra porque caso contrario tienen que llevarse la plata en costales. La mejor manera de robar es haciendo obras innecesarias con sobreprecio, con decretos de emergencia y adjudicando sin concursos. - La gente estaba satisfecha con las obras. - El Ecuador cometió el error, como es habitual, de decir que no importa que se robe si se hacen obras. 

¿Cuál fue el rol de la Contraloría en todo ese entramado? 

En la época del señor Carlos Pólit se hicieron exámenes sin contar, por ejemplo, a las preventas como deudas, sino como operaciones comerciales. Era un problema de investigación por el nivel de desparpajo de quienes manejaban la economía. El señor Pólit trabajó con 40 personas en este tipo de exámenes. 

¿Ellos fueron los mismos auditores del examen que usted vigiló y que ejecutó el contralor subrogante, Pablo Celi? 

Entiendo que el contralor subrogante, Pablo Celi, eliminó esos 40 cargos en julio de 2017. Entonces nombra a nuevo personal para hacer otro examen a la deuda pública. Ese examen no avanza lo suficientemente rápido porque los nuevos auditores eran profesionales de la Contraloría, pero que no tenían experiencia en ese tipo de exámenes. Ellos, seguramente, no participaron de los informes previos que decían que todo el endeudamiento estaba bien. 

¿El nuevo informe de Contraloría tuvo como obstáculo, por ejemplo, al exministro Carlos de la Torre? 

No solo el exministro Carlos de la Torre, sino de los otros funcionarios que estaban en el Ministerio de Economía desde el Gobierno anterior. Seguramente, y por eso los mantuvo en el cargo, él confiaba en ellos y ellos preparaban las respuestas a Contraloría. Dichas respuestas eran iguales a las que se daban a los exámenes del señor Pólit. Tuvo que llamarle el contralor y amenazarlo con destitución para que entienda que no se estaba jugando y el tema era demasiado serio. Ahí hubo cambios en la actitud para colaborar más con la auditoría. Claro, porque se iba a involucrar en problemas que no le competían. El examen era a la deuda de Correa. - Y luego vino una figura aún más polémica, María Elsa Viteri. - Luego vino la señora Viteri que no sabemos para que estuvo en el cargo con los antecedentes de 2008. 

¿Sus decisiones, en concreto la declaratoria de default, fueron el origen de los problemas financieros del país? 

Sí. Ella comienza a dudar del informe de la deuda y hasta cuestiona a los veedores por un supuesto conflicto de intereses. Tampoco se esforzó por acercarse a los mercados. 

¿Qué camino hay que recorrer luego del informe de la deuda? 

Por falta de tiempo y por falta de información, el informe contiene exclusiones que motivan nuevos informes y más auditorías. Ahí están los Cetes y los pagos al Banco Central con acciones de la banca pública que no son líquidos. Hay que averiguar porque se pagó con papeles poco líquidos a un Banco Central que requiere recursos sumamente líquidos para sus operaciones. - Ahora está en el Ministerio de Economía y Finanzas Richard Martínez,

¿qué puede hacer él para reparar el daño tomando en cuenta que las observaciones de Contraloría todavía no se cumplen? 

El ministro Martínez tiene una situación muy parecida a la de un médico intensivista que recibe a un paciente a punto de morir porque el cirujano cometió mala práctica. El paciente se puede morir y la culpa sería del intensivista cuando, en realidad, la culpa es de los cirujanos que operaron y cometieron errores. El ministro ha actuado saludablemente desde el principio. Admitió que la deuda es superior al límite legal y toma en cuenta y cumple las observaciones de la Contraloría General del Estado. Además, transparentó las cifras que antes estaban envueltas en un misterio. Los pasos han sido positivos y lo que yo veo es que el endeudamiento del actual Gobierno no es ilegal.

Es un momento de optimismo, aunque las preocupaciones no desaparecen. El veedor del examen de la Contraloría General al endeudamiento del gobierno de Rafael Correa, Ramiro Crespo, contempla que cada día se cumplen las advertencias que hizo en la década pasada. El manejo poco tinoso de las finanzas públicas ahora pasan factura y ponen en jaque al gobierno del presidente LenínMoreno.

- ¿Cómo empezó la debacle de la deuda pública y en qué punto podía corregirse?

 

- Rafael Correa empezó con ideas que cuestionaban la deuda porque, según dijo, era abusiva y atentaba a la soberanía. Así se llegó a la barbaridad de 2008 de declarar un default de no pago teniendo dinero. Eran ganas de no pagar y eso, en el sistema de mercado, no es aceptable. Se acepta cuando no hay dinero para pagar, pero sino se quiere pagar la deuda pese a tener recursos no se tolera. Crédito viene de la misma raíz griega de creer. Declarar la deuda ecuatoriana como ilegítima fue una falta de integridad.

- ¿La pérdida de confianza de los mercados nos empujaron a préstamos inconvenientes?

 

- Por eso tuvimos que recurrir, por ejemplo, a las preventas de crudo. Esas transacciones eran endeudamiento disfrazado de operaciones comerciales. Además, tenían garantía de crudo y un interés superior al 7 %. Es decir, una deuda carísima. Pero de a poco, el Gobierno anterior pudo regresar a los mercados. Eso fue interesante, pero se tuvieron que pagar los costos de las decisiones de 2008. Países con calificaciones similares a las de Ecuador, como Líbano, colocaban bonos con tasas del 6 % pese a estar cerca de una zona conflictiva. Ecuador, en cambio, tuvo tasas del 10 %. El país tuvo que pagar de más porque se perdió la credibilidad.

- ¿Era necesario endeudarse con esas condiciones?

 

- El país comenzó a recaudar más por tributos. Además, la gran expansión de China provocó que los precios del petróleo se eleven y las materias primas se vendan más caros. Ecuador, pese a ese escenario, cometió el error de retirar los fondos de ahorro y gastó todo. Destruyó los graneros durante la era de vacas gordas y cuando la situación cayó no tuvimos trigo para alimentar a las vacas flacas. Recurrimos al endeudamiento externo porque no se frenó el gasto público. El endeudamiento ya no era ilegítimo. ¿Cuál era la diferencia? No había diferencia.

- ¿El objetivo era mantenerse en el poder?

- Con el afán de demostrar eficiencia había que mantener el modelo. “Somos revolucionarios y sabemos cómo hacerlo”, decían. Cuando se desgasta el Gobierno, con la caída del precio del petróleo y por los constantes abusos con ciertos grupos y la sociedad civil, había que mostrar un modelo de eficiencia a como dé lugar y ahí hicieron de las suyas. La mejor manera de robar es haciendo obra porque caso contrario tienen que llevarse la plata en costales. La mejor manera de robar es haciendo obras innecesarias con sobreprecio, con decretos de emergencia y adjudicando sin concursos.

- La gente estaba satisfecha con las obras.

 

- El Ecuador cometió el error, como es habitual, de decir que no importa que se robe si se hacen obras.

- ¿Cuál fue el rol de la Contraloría en todo ese entramado?

 

- En la época del señor Carlos Pólit se hicieron exámenes sin contar, por ejemplo, a las preventas como deudas, sino como operaciones comerciales. Era un problema de investigación por el nivel de desparpajo de quienes manejaban la economía. El señor Pólit trabajó con 40 personas en este tipo de exámenes.

- ¿Ellos fueron los mismos auditores del examen que usted vigiló y que ejecutó el contralor subrogante, Pablo Celi?

 

- Entiendo que el contralor subrogante, Pablo Celi, eliminó esos 40 cargos en julio de 2017. Entonces nombra a nuevo personal para hacer otro examen a la deuda pública. Ese examen no avanza lo suficientemente rápido porque los nuevos auditores eran profesionales de la Contraloría, pero que no tenían experiencia en ese tipo de exámenes. Ellos, seguramente, no participaron de los informes previos que decían que todo el endeudamiento estaba bien.

- ¿El nuevo informe de Contraloría tuvo como obstáculo, por ejemplo, al exministro Carlos de la Torre?

 

- No solo el exministro Carlos de la Torre, sino de los otros funcionarios que estaban en el Ministerio de Economía desde el Gobierno anterior. Seguramente, y por eso los mantuvo en el cargo, él confiaba en ellos y ellos preparaban las respuestas a Contraloría. Dichas respuestas eran iguales a las que se daban a los exámenes del señor Pólit. Tuvo que llamarle el contralor y amenazarlo con destitución para que entienda que no se estaba jugando y el tema era demasiado serio. Ahí hubo cambios en la actitud para colaborar más con la auditoría. Claro, porque se iba a involucrar en problemas que no le competían. El examen era a la deuda de Correa.

- Y luego vino una figura aún más polémica, María Elsa Viteri.

 

- Luego vino la señora Viteri que no sabemos para que estuvo en el cargo con los antecedentes de 2008.

- ¿Sus decisiones, en concreto la declaratoria de default, fueron el origen de los problemas financieros del país?

 

- Sí. Ella comienza a dudar del informe de la deuda y hasta cuestiona a los veedores por un supuesto conflicto de intereses. Tampoco se esforzó por acercarse a los mercados.

- ¿Qué camino hay que recorrer luego del informe de la deuda?

 

- Por falta de tiempo y por falta de información, el informe contiene exclusiones que motivan nuevos informes y más auditorías. Ahí están los Cetes y los pagos al Banco Central con acciones de la banca pública que no son líquidos. Hay que averiguar porque se pagó con papeles poco líquidos a un Banco Central que requiere recursos sumamente líquidos para sus operaciones.

- Ahora está en el Ministerio de Economía y Finanzas Richard Martínez, ¿qué puede hacer él para reparar el daño tomando en cuenta que las observaciones de Contraloría todavía no se cumplen?

 

- El ministro Martínez tiene una situación muy parecida a la de un médicointensivista que recibe a un paciente a punto de morir porque el cirujano cometió mala práctica. El paciente se puede morir y la culpa sería del intensivista cuando, en realidad, la culpa es de los cirujanos que operaron y cometieron errores. El ministro ha actuado saludablemente desde el principio. Admitió que la deuda es superior al límite legal y toma en cuenta y cumple las observaciones de la Contraloría General del Estado. Además, transparentó las cifras que antes estaban envueltas en un misterio. Los pasos han sido positivos y lo que yo veo es que el endeudamiento del actual Gobierno no es ilegal.

Fuente: http://www.expreso.ec/actualidad/deuda-gobiernoecuador-finanzas-pagos-economia-CL2278631

ANALYTICA Investments y sus filiales ANALYTICA Securities C.A. Casa de Valores, Analytica Advisors y ANALYTICA Funds Management C.A. Administradora de Fondos y Fideicomisos forman un grupo de empresas que ofrecen servicios financieros de alto nivel de especialización.

Contáctenos